La imagen de marca, conocida con el anglicismo “branding “, son el conjunto de acciones claramente definidas y establecidas que dotan a nuestra marca de un ADN único, con la finalidad de dejar huella en nuestros clientes. Deberán seguir una misma línea de comunicación, consiguiendo así que nuestra identidad de marca sea fácilmente reconocible en el mercado y perdure en el recuerdo de nuestros clientes, transmitiéndoles confianza. Por tanto, la implantación de imagen de marca requiere definir cómo queremos que nos recuerden y en función a este criterio determinaremos nuestras acciones.

Hay aspectos tangibles fácilmente detectables como nuestro logo y colores corporativos, el mobiliario de oficina o la uniformidad, pero hay aspectos intangibles menos evidentes que también debemos cuidar como la atención y trato al cliente, la forma de comunicar o la capacidad de respuesta. La práctica y continuidad de todas estas medidas harán que nuestra marca se consolide como referente.

En esta ocasión nos centraremos en dos acciones que aplicadas con criterio transmitirán sutilmente confianza y seguridad en nuestra marca facilitando así la comunicación con nuestros clientes. La distribución y materiales en nuestras oficinas.

 

 

La distribución de los espacios de trabajo en la oficina

En general, la distribución de los espacios de trabajo en nuestras oficinas está priorizado por las distintas necesidades que debemos cubrir y suele reforzarse con una armonía en sus acabados y algún detalle decorativo que resulte atractivo. Esto es un buen comienzo, pero no debemos limitarlo a esto, ya que una distribución eficiente e inteligente sin duda ayudará a fortalecer nuestra imagen de marca.

Cada detalle, de alguna manera, es el reflejo de cómo es nuestro trabajo, por tanto una distribución bien ordenada, perfectamente diferenciada por actividades y claramente funcional transmitirá a nuestros clientes una sensación de seguridad y confianza ante un equipo de trabajo bien estructurado, además se conseguirá la reducción de ruidos innecesarios que puedan interferir en nuestras comunicaciones o producir estrés. Por otro lado una distribución bien planteada aporta una sensación de confort a nuestros trabajadores repercutiendo directamente en su bienestar laboral que se reflejará en su trato profesional.

Estos detalles no tienen por qué suponer un coste añadido en nuestras planificaciones de los espacios de trabajo. Son medidas puntuales que bien meditadas aportarán un claro valor añadido a nuestra imagen de marca.

Los materiales en la decoración de oficinas

Los materiales empleados tanto en la construcción como en el equipamiento de nuestras oficinas tienen características propias muy personales y estas tienen la capacidad de transmitir sensaciones muy distintas. Da igual que sean materiales sintéticos o naturales, sus texturas, tramas, superficies o calidez les confiere su personalidad.

Si consideramos sus características, fácilmente podremos integrarlos en la decoración de nuestras oficinas, eligiendo materiales que aporten sensación acorde a nuestra imagen de marca. De este modo, materiales naturales como madera, lino, corcho, etc … Reflejan el interés de nuestra marca por un medio sostenible y ser respetuosos con el medio ambiente. “Una marca respetuosa”. Materiales como el acero, vidrio, mármol transmiten más frialdad pero imprimen un carácter más decidido y “seguridad “.

Estos materiales se pueden realzar o suavizar con sus tonalidades, consiguiendo un equilibrio en sus características que pueda ser más acorde con las sensaciones o recuerdos que queremos que nuestros clientes retengan. No se nos puede olvidar que la intención es imprimir el carácter que queremos transmitir a nuestros clientes de nuestra imagen de empresa, por eso es importante encontrar el equilibrio entre la decoración propia de nuestros puestos de trabajo y nuestra imagen de marca.